Adam Hyman: El precio es justo
Nada menos que 3,60 libras. Eso es lo que me cobran por mi café con leche matutino en la cafetería de la esquina de la oficina de CODE en Soho. Una pinta en el pub cercano cuesta 6,10 libras. No hace falta que explique el motivo de estos precios.
Todos sabemos que el coste de la vida está aumentando. Si bien esto apenas comienza a notarse, los próximos meses serán cruciales para el sector de la hostelería, ya que es probable que los consumidores dispongan de menos ingresos a final de mes. Salir a comer fuera será cada vez más caro.
Algunos dicen que lo primero en lo que la gente ahorra cuando la economía se ve un poco sombría es en salir. Otros dicen que es en el comercio minorista (ropa, muebles, etc.) y que prefieren gastar el dinero que tanto les cuesta ganar en algo de comer y tomar unas copas.
Tras dos años sin poder socializar como es debido, la gente sigue con ganas de vivir; los restauradores con los que hablo me dicen que la demanda sigue siendo alta. Espero que continúe así. Al fin y al cabo, ¿acaso se le puede poner precio a pasarlo bien?




