¿No soportas el calor? Estos alimentos y bebidas también pueden hacerte sentir peor
Por supuesto, esto no significa que debas renunciar a estos alimentos durante todo el verano, pero conviene tener en cuenta cuándo y cuánto comes. En los días más calurosos, es mucho mejor optar por platos ligeros que no dificulten la digestión ni aumenten innecesariamente la producción de calor corporal.
Los platos grasos y pesados no son la mejor opción en este momento.
Un pastel de carne frito, una hamburguesa doble con papas fritas o un codillo de cerdo pueden ser un verdadero consuelo en invierno, pero en el calor del día, la situación es completamente diferente. Los alimentos grasos tardan más en digerirse, por lo que el sistema digestivo tiene que trabajar más. Este proceso produce calor, lo que aumenta aún más la carga para el organismo. No es casualidad que después de una comida copiosa en verano nos sintamos mucho más cansados y aletargados. Si hay carne en la mesa, es mejor elegir pollo, pavo o pescado a la parrilla con muchas verduras.
Los alimentos demasiado picantes pueden hacerte sudar aún más.
Entendemos perfectamente que te apetezca comer picante y usar salsas picantes, pero no son la mejor opción durante una ola de calor, ya que aumentan la sudoración. Si bien la comida picante en sí no es el problema, y la sudoración es el mecanismo natural de enfriamiento del cuerpo, el problema radica en que al sudar más perdemos más líquidos y electrolitos. Si no los reponemos, podemos sufrir una deshidratación leve, que además puede causar dolores de cabeza, fatiga y mareos.
Tenga cuidado con los alimentos muy salados.
Las patatas fritas, los aperitivos salados, los frutos secos salados o las carnes altamente procesadas pueden tener un alto contenido de sodio. Si bien necesitamos sal, un exceso de sal aumenta la sed y, sin una ingesta adecuada de líquidos, puede afectar negativamente el equilibrio hídrico del cuerpo. No es necesario eliminar por completo estos alimentos, pero comerse una bolsa entera de patatas fritas en la playa no es la mejor idea. ¡Opta por chips de verduras, que puedes preparar en casa!
Las bebidas azucaradas no hidratan tanto como mucha gente piensa.
Un refresco bien frío puede ser un excelente primer sorbo, pero debido a su alto contenido de azúcar, no es la mejor bebida para el calor. Las bebidas azucaradas no quitan la sed por mucho tiempo, y después de un rato querrás beberlas de nuevo, así que es fácil excederse. Si te apetece algo más rico que agua, ¡prepara una limonada casera!
El alcohol puede aumentar la pérdida de líquidos.
Una cerveza fría, un spritz o un cóctel son imprescindibles para las fiestas y festivales de verano en el jardín, pero conviene saber que el alcohol aumenta la pérdida de líquidos. Esto es especialmente problemático si pasas todo el día al sol. En estos casos, conviene beber al menos la misma cantidad de agua con cada bebida alcohólica, pero no olvides que los excesos son perjudiciales, ¡y además puedes elegir entre una gran variedad de cócteles sin alcohol en SK!
Tomar demasiado café no siempre es una buena idea.
La mayoría de los estudios sugieren que el consumo moderado de café no provoca una deshidratación significativa, pero aun así es mejor beber un poco menos en climas cálidos. Más de dos o tres tazas pueden aumentar las palpitaciones en muchas personas.
Tenga especial cuidado con los alimentos perecederos.
Las ensaladas con mayonesa, los pasteles cremosos, los postres con huevo y champiñones, o los platos de carne que se dejan a temperatura ambiente durante horas sin refrigeración pueden estropearse mucho más rápido en verano. Las bacterias se multiplican con extrema rapidez con el calor, así que solo lleve alimentos bien refrigerados a la playa, a picnics o a viajes largos en coche.
Las dosis demasiado altas tampoco ayudan.
No solo importa lo que comemos, sino también la cantidad. Después de una comida copiosa, la digestión consume una parte importante de la energía del cuerpo. Esto puede provocar somnolencia y letargo, sobre todo durante las horas más calurosas del día. Es mucho mejor comer porciones más pequeñas varias veces al día.
¿Qué debemos comer cuando hace calor?
Cuando hace calor, tu cuerpo suele pedir comidas más ligeras. ¡Es importante hacerle caso! En estos casos, los siguientes alimentos pueden ser una buena opción:
- sandía y melón,
- pepino,
- tomate,
- ensaladas,
- sopas frías de verduras,
- yogur natural,
- kéfir,
- pescado asado,
- pechuga de pollo,
- verduras al vapor o a la parrilla,
- frutas frescas.
El objetivo no es renunciar a tus platos favoritos, sino que el momento de consumirlos es crucial. En los días más calurosos, conviene basar la dieta en ingredientes ligeros y con alto contenido de agua, reponiendo líquidos constantemente. Esto no solo te hará sentir mejor, sino que también puede reducir el riesgo de deshidratación y agotamiento por calor.




