4 de octubre de 2026 · Vol. XXXIV · № 12.329 Recibe la cartaBuscarGuardados
THE APEX GASTRONOMY CHRONICLE
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No es la ButterBurger: este sándwich de Culver's, a menudo pasado por alto, es uno de los favoritos de los fans●Postres de frutas: pasteles y recetas con fruta fresca o deshidratada●Miel de Manuka: qué es, cómo distinguirla de la miel “normal” y por qué es tan cara●Mejora tu calabaza asada diez veces más dándole el toque marroquí●Convierte las batatas en una comida completa cubriéndolas con este reconfortante y sustancioso alimento●“No podemos hacer milagros”: ¡esta exigencia de los clientes está enfureciendo a los panaderos, paren ya!●La carne de res quedará maravillosamente tierna si sigues algunas reglas. Hervirla vigorosamente definitivamente no es bueno para ella●Consejos para un pan que se desborda/no sube tanto como debería●Los bebedores de cerveza no necesitan un paquete triple. Puedes freír la carne marinada en rebozado en solo unos minutos●Delicioso arroz al curry con pescado, una receta especial y fácil de probar●La salsa de rábano picante está lista en pocos minutos. Las almendras laminadas le dan un sabor inusual●He dejado de freír huevos: ahora uso una taza normal y quedan el doble de buenos●
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Devolverle el significado al patrimonio

Devolverle el significado al patrimonio

La palabra «patrimonio» puede ser brillante, provocadora, maniquea o reduccionista. Para comprender sus efectos, es necesario responder a las preguntas fundamentales: ¿Quién, cómo, dónde, con quién y con qué propósito?

Se han realizado tantos esfuerzos por dar aplicación práctica al concepto de preservación del patrimonio que su análisis resulta relativista, pero todo indica que las buenas intenciones suelen ser contraproducentes. Se trata de aceptar que, tras quince años desde que el término surgiera como la máxima expresión de las luchas de algunos y sinónimo de algo bueno en sí mismo, pocos saben para qué sirve. Es un concepto que perturba tanto lo individual como lo social, y que hoy impregna numerosas iniciativas gastronómicas. Pocos reconocen su profundidad, y muchos lo explotan para obtener beneficios económicos, políticos o personales. Los intereses mundanos son inherentes al ecosistema gastronómico contemporáneo.

Todos nos hemos beneficiado de eventos que ensalzan las virtudes de una gastronomía mexicana cada vez más desconectada de quienes poseen esta herencia cultural. Porque lo que importa es aumentar el impacto mediático mediante producciones llamativas, asegurando que los cocineros tradicionales sigan siendo el centro de atención, pero nunca el verdadero centro de relevancia. Estos espectáculos folclóricos pervierten el uso de las tradiciones y la identidad mexicana contemporánea. Todos somos cómplices.

En los eventos que celebran la gastronomía tradicional, las cocineras tradicionales aún carecen de un lugar en el escenario y son tratadas con un desdén que revela el arraigado clasismo y racismo que prevalecen en México. Estos son dos de los males más profundos de una sociedad que intenta reinventarse a pesar de sus propias deficiencias; erradicarlos implica reconocer las carencias dejadas tras siglos de opresión contra las comunidades que ahora ganan visibilidad. Los pueblos originarios, que ahora se exhiben con orgullo, fueron, hasta hace muy poco, despreciados y relegados a la marginalidad como ejemplos de una versión simplista de la cultura mexicana. La reconciliación con el pasado indígena y mestizo es una obligación para quienes han convertido la cocina en un negocio cada vez más próspero, y preservar este patrimonio también significa establecer límites comerciales, frenar la gentrificación de los centros históricos y no convertir en espectáculos a quienes ingenuamente ofrecen sus servicios a quienes ven la gastronomía tradicional como un motor de éxito y riqueza.

Aunque se trate de un término algo ajeno a la realidad, es innegable que, independientemente del estatus socioeconómico, el lugar de residencia o los intereses relacionados con su uso, el concepto de «patrimonio» está arraigado en el inconsciente colectivo, influyendo en decisiones y acciones. Han transcurrido suficientes años para reconocer los errores cometidos y aceptar que la responsabilidad de mejorar la situación recae en propuestas jóvenes e innovadoras, no en las mismas caras de siempre. Parece que la nueva visión mexicana apenas comienza.

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