Las patatas asadas quedarán más crujientes y esponjosas si las cocinas con ingredientes sencillos
Con este ingrediente, las patatas asadas quedan crujientes, doradas y tiernas por dentro. Son increíblemente versátiles; se pueden convertir en patatas fritas, puré, hervidas o asadas enteras. Sin embargo, asarlas sigue siendo, sin duda, la forma más popular de prepararlas.

Doradas y crujientes por fuera, y deliciosamente esponjosas por dentro, las patatas asadas son una guarnición sencilla que combina con casi cualquier comida, aunque sobre todo como parte del tradicional asado dominical. A la hora de asar patatas, conseguir ese crujido perfecto por fuera y una textura ligera y esponjosa por dentro es un reto para muchos cocineros caseros.
Sin embargo, la creadora de recetas FoodByMaria ha ideado la receta definitiva, jurando por un solo ingrediente que sirve como su "arma secreta" para las papas más crujientes que querrás "preparar una y otra vez". Explicó: "Si quieres papas asadas perfectamente crujientes con un exterior dorado y crujiente y un interior esponjoso que se deshace en la boca, entonces no busques más. ¿El truco que hace que estas papas sean perfectas?
Un poco de bicarbonato de sodio al hervir. Suena raro, pero este truco hace que la superficie de las patatas quede ligeramente rugosa, logrando que se asen a la perfección y queden crujientes en cada ocasión.
Aunque parezca mentira, este método requirió años de experimentación para perfeccionarlo. Con más de 200 reseñas de cinco estrellas, esta receta es prueba de sus resultados consistentemente impresionantes.
María añadió: "Tanto si tienes que alimentar a mucha gente como si simplemente te apetece una patata perfecta, esta es una guarnición que guardarás en tus recetas favoritas y que prepararás una y otra vez".
Ingredientes (cinco porciones)
- Seis patatas medianas, peladas y cortadas en cuartos.
- Dos o tres cucharadas de sal marina
- Una cucharada de bicarbonato de sodio
- Tres cucharadas de aceite de oliva
- Tres dientes de ajo, prensados, rallados o picados finamente.
- Una cucharada de mantequilla
- Una cucharadita de cebolla en polvo
- Tres cucharadas de tomillo fresco, machacado para liberar su aroma.
- Pimienta negra
Método
Coloca las patatas en una olla grande con agua, sal y bicarbonato de sodio, y cuécelas durante 10 minutos. No te saltes este paso crucial, ya que es esencial para conseguir la textura ideal.
El bicarbonato de sodio es el ingrediente clave de esta receta. Al añadir bicarbonato al agua hirviendo, la vuelve alcalina, lo que ayuda a ablandar la capa exterior de la patata. Esto da como resultado una superficie rugosa y almidonada con mucha textura.
Una mayor textura implica una mayor superficie, lo que resulta en un dorado más intenso y una textura más crujiente en el horno. Mientras las patatas se cocinan, precalienta el horno y prepara una o dos bandejas para hornear con papel vegetal.
Una vez cocidas las patatas, escúrrelas y pásalas a un bol grande. Mezcla los condimentos elegidos: sal, pimienta, cebolla en polvo, aceite, ajo y mantequilla. Remueve bien todos los ingredientes y coloca las patatas en una bandeja de horno, asegurándote de que cada una tenga suficiente espacio entre sí y con el lado cortado hacia abajo. Hornéalas durante 50 minutos.
A los 30 minutos, saque las patatas para darles la vuelta y esparza el tomillo uniformemente sobre ellas, antes de volver a meterlas en el horno durante los 20 minutos restantes hasta que adquieran un color dorado perfecto.



