7 de septiembre de 2026 · Vol. XXXIV · № 12.302 Obtener la cartaBuscarGuardados
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Para producir un kilo de atún rojo de piscifactoría, se necesitan hasta 16 kilos de pescado salvaje

Para producir un kilo de atún rojo de piscifactoría, se necesitan hasta 16 kilos de pescado salvaje

El atún rojo del Atlántico parecía uno de los pocos finales felices en la difícil lucha por la conservación de los océanos. Tras décadas de sobrepesca, la especie fue clasificada mundialmente como en peligro de extinción en 2011.

Los controles y cuotas más estrictos han favorecido la recuperación de las poblaciones, hasta el punto de que en 2021 la UICN la reclasificó como de "Preocupación Menor", es decir, que no estaba amenazada. Sin embargo, ahora están reapareciendo algunos de los indicios que precedieron a la crisis, como se documenta en el nuevo informe "Atún rojo del Atlántico: capturado, enjaulado y amenazado", publicado en agosto de 2026 por CIWF – Compassion in World Farming, que pone de relieve todos los problemas del sistema de cultivo de atún.

La primera cifra se refiere a la velocidad de crecimiento del llamado sistema de acuicultura; la producción de atún rojo, de hecho, aumentó de 1.896 toneladas en 2003 a 36.855 toneladas en 2024, casi 19 veces más. Durante el mismo período, el número de instalaciones autorizadas también se multiplicó, pasando de 13 en 2006 a 123 en 2026. Sin embargo, denominarlo acuicultura puede resultar engañoso.

En la mayoría de los casos, el atún no nace en cautividad, sino que se captura vivo en el mar, se traslada a grandes jaulas y se alimenta intensivamente durante tres a diez meses, hasta que alcanza el contenido graso requerido principalmente por el mercado del sushi y el sashimi. El alimento también proviene del mar y se compone principalmente de sardinas, anchoas, arenques y caballas.

En resumen, todo ese pescado azul que abunda en el Mediterráneo. Y es precisamente aquí donde surge una de las cifras más impactantes del informe: para obtener un kilo de atún comercializable, se necesitarían entre 7 y 16 kilos de pescado salvaje.

Un solo ejemplar puede producir más de 3300 kilogramos de peces pelágicos pequeños, lo que equivale, según las estimaciones más altas, a aproximadamente 33 000 sardinas o 166 000 anchoas. La paradoja resulta especialmente evidente si se considera que la acuicultura se suele considerar una herramienta para aliviar la presión sobre las poblaciones silvestres, pero este modelo sigue dependiendo de la pesca.

Según el informe, aproximadamente el 99 % del atún rojo capturado en el Mediterráneo con redes de cerco se traslada a instalaciones de engorde. En 2024, estas capturas alcanzaron las 24.783 toneladas, lo que prácticamente supuso un retorno a los niveles récord registrados entre 1994 y 1998.

La falta de transparencia en los datos complica aún más la situación, ya que la CIWF informa de discrepancias entre las estadísticas de la FAO y Eurostat: entre 2022 y 2024, por ejemplo, la primera reportó aproximadamente 35 000 toneladas de producción anual, en comparación con las 25 000-26 000 toneladas de la segunda. Los flujos comerciales hacia Japón también presentan inconsistencias que, según la organización, dificultan la reconstrucción del tamaño real del mercado. Sin embargo, estas cifras significativas no deben ocultar las preocupaciones sobre el bienestar animal, dado que hablamos de un depredador migratorio capaz de recorrer miles de kilómetros y obligado a nadar continuamente para respirar. En estos casos, se les confina en jaulas, lo que conlleva riesgos de estrés, lesiones y mortalidad durante la captura, el transporte y el sacrificio.

La insensatez de una práctica acuícola tan impactante también quedó patente en una investigación de los periodistas Marzio Mian, Nicola Scevola y Julia Amberger, titulada "El comercio insensato del atún", publicada a principios de 2025 en el periódico suizo Le Temps y posteriormente recogida por Internazionale el 17 de enero de 2025. Este análisis sincero de las increíbles cifras que rodean la pesca y el comercio de este preciado pez destaca datos como los 90.000 euros por kilo de atún "criado" en el Mediterráneo y vendido en la subasta de Tokio en 2019, así como las 372.000 toneladas de pez azul capturadas en el mismo mar en 2023, de las cuales el 30% se destinó a engordar atunes de piscifactoría.

La investigación pone de relieve el importante papel de Malta, con 26 jaulas de piscifactoría que gestionan —tan solo en el puerto de Marsaxlokk, en la parte oriental de la isla— 500 toneladas de palés de pez azul congelado, lo que equivale a unos treinta camiones. El problema, por supuesto, reside también en el abastecimiento de esta enorme cantidad de pez azul destinada a engordar el atún.

El artículo destaca, por ejemplo, cómo en 2023 una de estas granjas maltesas tuvo que importar una gran parte de sus suministros de China y México, con el riesgo de introducir patógenos foráneos en nuestros mares.

P.lva 06051141007

Datos clave
  • Porcentajes: 99% · 30%
  • Gráficos: 1.896 tonne · 99% · 24.783 tonne · 30%

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