8 de octubre de 2026 · Vol. XXXIV · № 12.333 Recibe la cartaBuscarGuardados
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¿Por qué las nueces se vuelven amargas?

¿Por qué las nueces se vuelven amargas?

Las nueces, ricas en aceites naturales, se vuelven amargas y rancias cuando esos aceites se oxidan por el contacto con el aire, sobre todo si se almacenan mal.

Las nueces son un fruto seco sensible a las condiciones de almacenamiento debido a su alto contenido de aceite natural. Si se almacenan durante largos periodos, pueden desarrollar un olor desagradable y un amargor notable.

La causa principal es la oxidación de estos aceites por contacto con el oxígeno. El proceso se acelera al partir la nuez, ya que su interior queda más expuesto al aire. A medida que avanza, el aroma característico disminuye y el sabor puede volverse amargo, fuerte o rancio, especialmente si las nueces han permanecido a temperatura ambiente durante mucho tiempo.

El calor, la luz y la humedad también aceleran su deterioro. Las encimeras expuestas a la luz solar o los armarios cálidos no son buenos lugares para almacenarlas, y los ambientes húmedos favorecen la aparición de moho. Lo ideal es un lugar fresco, seco y oscuro; las nueces sin cáscara se pueden conservar durante más tiempo en un recipiente hermético en el refrigerador.

Las nueces viejas o mal almacenadas pierden frescura con el tiempo, y pueden volverse amargas antes en ambientes cálidos o húmedos. Cuando tienen un sabor muy amargo y huelen a aceite rancio, lavarlas, tostarlas o mezclarlas con otros alimentos no eliminará el deterioro. Es mejor no consumirlas.

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