4 de octubre de 2026 · Vol. XXXIV · № 12.329 Recibe la cartaBuscarGuardados
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Adèle, una panadera de 24 años con un contrato fijo a tiempo completo, revela su salario a fin de mes

Adèle, una panadera de 24 años con un contrato fijo a tiempo completo, revela su salario a fin de mes

Adèle trabaja a tiempo completo en una panadería de barrio en Pantin. Tras varios cambios de trabajo, ha encontrado una rutina diaria que disfruta, combinando la elaboración del pan con el trato a los clientes.

Mientras algunos aún dudan entre dos rebanadas de pan tostado para desayunar, Adèle pasa de amasar la masa a hornear y luego a vender. A sus 24 años, esta panadera trabaja en Debout les pains! en Pantin, Seine-Saint-Denis. En una entrevista con Le Monde, describe su día a día y revela su salario mensual. Unos ingresos que le permiten disfrutar de París mientras planifica su futuro.

Un salario de 1.900 euros por 35 horas semanales.

Adèle tiene un contrato indefinido a tiempo completo, con una jornada laboral de 35 horas semanales. Gana 1900 € al mes, a veces con una bonificación por horas extras. Se considera afortunada, ya que muchos jóvenes de su generación se enfrentan a dificultades.

Pero su entusiasmo no se debe únicamente a la cantidad recibida. En esta panadería de barrio, que elabora pan de masa madre orgánico, las tareas se comparten. Ventas, limpieza, amasado o formado: todo el equipo de cinco personas participa, incluidos los encargados. Esto garantiza variedad en sus jornadas laborales, evitando que se limiten a una sola función.

Este trabajo, sin embargo, exige resistencia. Estar de pie todo el tiempo, el ruido y la concentración necesaria pueden pasar factura. A pesar de este cansancio físico, Adèle disfruta creando un producto tangible que considera bello y de buena calidad, y brindando alegría a sus clientes.

Salidas, alquiler y 500 euros de ahorros

En cuanto a su presupuesto, la joven vive con otras tres chicas en un piso compartido cerca del parque Buttes-Chaumont. Su alquiler, con todos los gastos incluidos, asciende a 540 euros al mes. Además, consigue ahorrar unos 500 euros mensuales, lo que le permite cubrir sus gastos diarios y actividades de ocio.

Un café, una exposición, una conferencia o algo para comer en la ciudad: estos pequeños placeres cotidianos ahora tienen su lugar en su vida. Un cambio significativo para alguien que creció en una familia muy austera, donde salir a restaurantes y al cine no era habitual.

Esta libertad a veces viene acompañada de culpa. Su padre, sin embargo, la anima a disfrutar de lo que gana: «Está bien, te estás dando un capricho». Para Adèle, estos momentos también representan una forma de cuidarse, después de años de estudios durante los cuales no siempre tuvo suficiente para comer.

La panadería, un camino que ella continúa explorando.

Antes de ponerse el delantal, Adèle exploró la dietética, las artes y manualidades, y la biología. Finalmente, obtuvo su CAP (certificación profesional) en panadería como candidata independiente, basándose en prácticas, vídeos y práctica.

Hoy, valora su entorno laboral, sin dar por sentado su futuro. Tras volver a matricularse en Parcoursup, sueña con dos trabajos a tiempo parcial: uno en una panadería para seguir haciendo pan y, por qué no, emprender otro negocio. ¡El siguiente paso aún está por definirse!

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