2 de octubre de 2026 · Vol. XXXIV · № 12.327 Recibe la cartaBuscarGuardados
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Probablemente nunca uses este lado de tu rallador de queso (y eso es una verdadera lástima)

Probablemente nunca uses este lado de tu rallador de queso (y eso es una verdadera lástima)

El lado dentado de los ralladores de queso casi nunca se usa. Y es una verdadera lástima. De hecho, este lado poco conocido es mucho más útil de lo que piensas. Te lo explicamos.

Apostamos a que solo usas uno, o quizás dos, lados de tu rallador de queso. No te preocupes, no eres el primer cocinero aficionado que no aprovecha todas las posibilidades que ofrece este utensilio de cocina imprescindible.

El rallador de queso es mucho más complejo (y versátil) de lo que parece. De hecho, esta herramienta, que generalmente solo usamos para rallar queso (de ahí su nombre) o unas zanahorias, merece un análisis más detallado.

Consideremos dos de las cuatro caras de este mismo rallador. La más utilizada suele ser la de rallado fino o medio. Esta es la cara que se usa para el queso de fondue, el Gruyère para gratinados o el Parmesano, que realza el sabor de la pasta y las ensaladas. Produce virutas uniformes, más o menos finas según el alimento que se ralle, perfectamente adaptadas a cada receta.

El "lado puntiagudo", el lado olvidado del rallador de queso

Ahora, centrémonos en el lado más olvidado de nuestro utensilio: el lado con los pequeños agujeros en forma de estrella. A veces llamado el "lado puntiagudo", la mayoría de los usuarios lo utilizan muy poco. Y eso es una verdadera lástima.

Este lado con pequeños agujeros tiene una utilidad muy práctica, sobre todo para quienes disfrutan de la comida picante. Permite triturar ajo, jengibre fresco o nuez moscada hasta convertirlos en partículas muy finas.

Aquí te explicamos cómo usarlo sin cortarte. Simplemente sujeta un trocito de ajo o jengibre entre los dedos y frótalo suavemente sobre las pequeñas espinas. Obtendrás una textura muy fina, casi como un puré, perfecta para realzar el sabor de una salsa, adobo o vinagreta.

Cabe destacar que este lado del rallador también es ideal para rallar la cáscara de limones, naranjas u otros cítricos. Asimismo, se puede usar para rallar quesos duros, como el parmesano o el pecorino. Por último, sirve para rallar ciertas frutas o verduras firmes, como zanahorias o rábanos, creando finas láminas decorativas.

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