Vino de endrinas casero
Selecciona las endrinas, retirando cualquier resto de tierra, tallos o fruta en mal estado. No las laves, ya que contienen levadura silvestre, necesaria para la fermentación. Paso 2: Coloca las endrinas en un recipiente de plástico o vidrio y tritúralas con las manos o con un machacador de patatas. Es importante que ca…

Paso 1
Selecciona las endrinas, retirando cualquier resto de tierra, tallos o fruta en mal estado. No las laves, ya que contienen levadura silvestre, necesaria para la fermentación. Paso 2: Coloca las endrinas en un recipiente de plástico o vidrio y tritúralas con las manos o con un machacador de patatas. Es importante que cada endrina se rompa, pero no todas se conviertan en puré.
Paso 3: Hierve el jarabe de azúcar usando todo el azúcar y el agua. Vierte aproximadamente la mitad del jarabe en el recipiente con las endrinas y guarda el resto en un frasco en el refrigerador.
Paso 4: Cubra el recipiente con el mosto de endrinas con una tapa o átelo con un paño para evitar la entrada de insectos y colóquelo en un lugar cálido (a una temperatura de 22–28 °C). Espere hasta que comience la fermentación activa.
Paso 5: Después de 2-3 días, agregue la mitad del jarabe reservado al mosto en fermentación y déjelo fermentar durante un par de días más. Luego agregue el jarabe restante y deje fermentar el mosto durante otros 2-3 días. El mosto debe fermentar durante 7-10 días. Paso 6
Pasado este tiempo, cuela el jugo fermentado en un frasco de 5 litros, exprime la pulpa y deséchala. Coloca el frasco bajo un cierre hermético o un guante con un dedo pinchado y deja fermentar el vino de endrinas durante un mes. Paso 7: Cuando la fermentación haya terminado, retira el vino del sedimento con una pajita o fíltralo con un filtro de algodón grueso, embotéllalo, ciérralo herméticamente y guárdalo en un lugar fresco para que madure durante al menos un par de meses. Cuanto más tiempo madure el vino de endrinas, mejor será su sabor.
El vino de mermelada es una bebida que solemos pensar cuando nos sobran algunos tarros de mermelada confitada. Es una pena tirarlos. Esta receta tiene su propia lógica: la mermelada ya ha aportado azúcar y sabor a la fruta; solo queda iniciar el proceso de fermentación y darle tiempo. Por eso, a menudo se utiliza mermelada del año pasado para hacer vino, y se le añaden pasas sin lavar para que fermente. El sabor del vino final depende de la base que elijas: mermelada de frambuesa, grosella y cereza son todas adecuadas. No necesitarás ningún equipo complicado, solo cuidado: el vino casero prefiere recipientes limpios, una temperatura constante y no tolera las prisas.
El vino de ciruela casero es muy diferente del que se vende en las tiendas con un nombre similar. Esta bebida suele presentarse como japonesa o china. Si bien hay algo de cierto en ello, a menudo se trata simplemente de una falsificación. El vino de ciruela se produce en China desde la antigüedad. La materia prima utilizada son las ciruelas amarillas, que se maceran en aguardiente de frutas. En nuestro caso, no se trata de una bebida alcohólica fuerte: el vino se elabora mediante un proceso de fermentación natural y es muy ligero, agradable y, por supuesto, delicioso.
La endrina es una baya apreciada desde hace mucho tiempo por chefs europeos y asiáticos, aunque es poco probable que la endrina fresca sea del agrado de la mayoría. Ha evolucionado de ser un alimento humilde a un ingrediente de licores de alta gama. Hoy en día, la tecnología moderna permite realzar su sabor, mitigando su excesiva astringencia en los productos finales.



