5 de octubre de 2026 · Vol. XXXIV · № 12.330 Recibe la cartaBuscarGuardados
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Cantina Rauscedo, Geretto: Diseñando vinos a partir del mercado

Cantina Rauscedo, Geretto: Diseñando vinos a partir del mercado

Con motivo de su 75 aniversario, Cantina Rauscedo traza el futuro de su cooperativa vitivinícola. El director general, Flavio Geretto, esboza una visión estratégica innovadora: transformar la relación con el mercado, potenciar la identidad local y aprovechar las oportunidades que ofrece Pordenone, Capital Europea de la Cultura 2027, convirtiendo las raíces históricas de la empresa en un auténtico motor de crecimiento.

Las raíces no son un ancla que nos ata al pasado, sino la savia vital para planificar el futuro. Con esta clara convicción, Cantina Rauscedo ha decidido celebrar su 75 aniversario: no una celebración autocomplaciente, sino un impulso concreto para redefinir el papel mismo de la cooperación agrícola.

En un mercado vitivinícola que experimenta transformaciones radicales —desde la evolución de los gustos de los consumidores hasta importantes reestructuraciones corporativas—, el director general Flavio Geretto nos ofrece la visión de una empresa que rechaza el rol de mero espectador. Aprovechando el enorme potencial humano y agrícola de más de 300 socios y 2000 hectáreas, el reto que plantea Geretto es dar un giro radical al paradigma: ya no se trata simplemente de producir y luego buscar un mercado, sino de diseñar vinos pensando en el mercado, manteniendo un control absoluto de una cadena de suministro que comienza en la tierra.

Desde las sinergias para Pordenone Capital Europea de la Cultura 2027 hasta la sostenibilidad vista como un proyecto continuo en lugar de un simple escaparate, esta conversación revela cómo la identidad de una región puede transformarse de un concepto romántico en una formidable ventaja competitiva.

Las celebraciones del 75 aniversario de Cantina Rauscedo también se concibieron como un preludio a la candidatura de Pordenone como Capital Europea de la Cultura 2027. Retrospectivamente, ¿qué recomendaciones concretas les dejó el evento para esa ocasión?

Para nosotros, el 75.º aniversario no fue solo un momento de celebración, sino también una oportunidad para mostrar una bodega que respeta profundamente su historia y, al mismo tiempo, mira con determinación hacia el futuro. La participación e interés que encontramos confirmaron la importancia de abrir cada vez más la bodega a la comunidad local.

Precisamente por eso, concebimos estas celebraciones no como un evento aislado, sino como un viaje. Un viaje que continúa en octubre con "Las Raíces del Vino", un momento de reflexión en el que queremos destacar lo que Cantina Rauscedo representa realmente: la conexión entre viñedos, socios, territorio, experiencia y mercado.

Pordenone, Capital Italiana de la Cultura 2027, representa una gran oportunidad en este sentido. El vino forma parte de la cultura e identidad de nuestra región, y creo que Cantina Rauscedo puede aportar un valor añadido a su narrativa, creando oportunidades de encuentro y colaboración que perduren más allá de 2027.

¿Qué tipo de comentarios recibió de los operadores, la prensa o los socios que asistieron a las celebraciones? ¿Hubo algún comentario que le llamara especialmente la atención?

Hemos recibido comentarios muy positivos, especialmente sobre la capacidad de Cantina Rauscedo para transmitir energía, dinamismo y un deseo de evolucionar. Esto me complace particularmente, porque significa que el camino que hemos emprendido comienza a ser percibido externamente.

Pero creo que ahora es necesario ir más allá de la percepción y demostrar concretamente lo que estamos haciendo. Por eso hemos decidido involucrar a un grupo de periodistas en un taller de un día dedicado al proyecto Rauscedo, durante el cual hablaremos no solo de los vinos, sino de todo lo que precede a la botella.

Nuestra filosofía se centra cada vez más en los hechos, no en las palabras. Hablar de cadena de suministro, territorio, trazabilidad y calidad es relativamente sencillo; demostrar de dónde proviene una uva, cómo se cultivó, el trabajo que realizamos con nuestros agrónomos y cómo todo esto se traduce en vino es algo muy distinto. Y es precisamente aquí donde una cooperativa como la nuestra puede demostrar su singular fortaleza.

Por supuesto, solo estamos al principio. Todavía nos queda mucho trabajo por hacer, y creo que es importante que, con el tiempo, los resultados concretos sean la clave para demostrar el cambio.

La renovación de su sede se describe como el "primer indicio concreto" de un proyecto más amplio: ¿qué sigue y cuáles son los objetivos finales?

La renovación de la sede es sin duda una señal visible, pero representa solo una parte de un proyecto mucho más amplio. Queremos que cada punto de contacto con Cantina Rauscedo sea coherente con nuestra identidad y, sobre todo, con nuestra vocación: desde los espacios hasta la recepción, desde la comunicación hasta los productos, e incluso nuestra relación con clientes, socios y la comunidad local.

Pero el cambio más importante debe producirse en la forma en que elaboramos nuestros productos. Junto con nuestros agrónomos y técnicos, estamos desarrollando proyectos que parten directamente del viñedo y que nos permiten centrarnos cada vez más en objetivos de calidad precisos y producciones a medida, diseñadas para satisfacer las necesidades específicas de los clientes y los mercados.

Esto significa pasar gradualmente de una lógica en la que la bodega produce y luego busca el mercado a otra en la que también seamos capaces de diseñar el vino partiendo del mercado, manteniendo al mismo tiempo el control de la cadena de suministro desde la uva.

Por lo tanto, construir una identidad sólida implica trabajar simultáneamente en la imagen, el producto, la organización, las habilidades y el servicio.

¿Cómo se construye una marca reconocida internacionalmente a partir de una cooperativa cuya identidad siempre ha estado arraigada en su comunidad local?

Creo que hoy en día, ser una cooperativa puede representar una ventaja competitiva si logramos transformar sus características en valor. El mercado exige cada vez más origen, trazabilidad y autenticidad. Contamos con más de 300 socios y más de 2000 hectáreas de viñedos, lo que nos permite conocer el verdadero origen del producto, desde la tierra y las personas que la cultivan.

Este es precisamente el significado que le atribuimos a "Raíces del Vino". Nuestras raíces no son solo una metáfora: son viñedos, uvas, socios y territorios que podemos identificar y seguir hasta la botella.

Durante nuestros eventos de octubre, queremos concretar este concepto, incluyendo una cata dirigida por el Master of Wine Gabriele Gorelli y nuestros enólogos: partiendo del vino en la copa, reconstruiremos lo que hay detrás, desde el viñedo hasta las decisiones agronómicas y enológicas.

Esta dimensión también nos permite diferenciarnos. Una cooperativa no debe ser vista simplemente como una organización de servicios, sino que puede convertirse en una empresa capaz de competir en el mercado con dos vertientes complementarias: por un lado, ofrecer un servicio significativo, eficiente y fiable a las principales embotelladoras y socios con los que colaboramos; por otro, desarrollar y hacer crecer su propia marca y productos.

Pordenone, Capital Italiana de la Cultura 2027, es una oportunidad única: ¿ya está planificando medidas para garantizar que no se convierta simplemente en un escaparate?

Pordenone 2027 puede ser sin duda una gran oportunidad para ganar visibilidad, pero sobre todo puede convertirse en el punto de partida de un proyecto de mayor envergadura.

Estamos estudiando cómo la marca Rauscedo puede reforzar su presencia en la zona, incluso ampliando nuestros puntos de venta y fomentando una mayor proximidad a las actividades culturales, turísticas y hoteleras que puedan surgir en torno a este evento.

También creo que el vino puede convertirse en una herramienta para contar la historia de la región. Pero para ello, debemos evitar un enfoque puramente promocional. Debemos dar a conocer lo que significa producir vino aquí, quiénes son las personas que cultivan estos viñedos, qué variedades nos representan y la vasta experiencia que hay detrás de cada botella.

Por lo tanto, 2027 debe ser un catalizador para construir algo que perdure en los años venideros, creando nuevas oportunidades para que el vino, el territorio y las personas se encuentren, y haciendo que la marca Rauscedo sea cada vez más reconocible.

Usted dice que "todo gran cambio debe comenzar desde sus raíces": ¿cuál es, en su opinión, el elemento que define la identidad de Cantina Rauscedo que nunca debería modificarse, sin importar los cambios?

Sin duda, la gente y la conexión con la tierra. Nuestros miembros, su trabajo y lo que representan son el activo más importante de la bodega.

Y precisamente por eso elegimos el concepto de raíces como principio rector para esta fase. Nuestra capacidad de partir de la uva no es un detalle menor: significa poder influir en la calidad desde el viñedo, trabajando codo a codo con nuestros agrónomos, planificando producciones específicas y siguiendo de cerca todo el proceso, desde el productor hasta la botella.

Podemos innovar en nuestros productos, comunicaciones, mercados y en nuestra forma de presentarnos, pero no debemos perder la autenticidad que proviene de nuestros orígenes.

Para mí, las raíces no deberían representar algo que nos ate al pasado. Deberían ser la base sólida sobre la cual construir el futuro.

Dirigir una cooperativa con más de 300 miembros requiere una dinámica y un equilibrio diferentes a los de dirigir una empresa privada: ¿qué te está enseñando este puesto que no puedas aprender en otro lugar?

Ante todo, me está enseñando el valor de compartir y escuchar. En una cooperativa, no se puede construir el futuro solo: hay que involucrar a la gente, explicar las decisiones y construir gradualmente una visión compartida.

Sin duda es más complejo, porque detrás de cada decisión hay más de 300 personas y, por lo tanto, la misma cantidad de realidades, familias y expectativas. Pero esta complejidad también representa una gran ventaja.

Y creo que precisamente aquí reside un aspecto clave del futuro de las cooperativas. Debemos preguntarnos si las cooperativas desean simplemente observar los cambios del mercado o convertirse en protagonistas de dichos cambios.

Este es también el tema que abordaremos en la conferencia "Raíces comunes. ¡Nuevos retos!", moderada por Fabio Piccoli, donde compararemos diferentes experiencias y perspectivas sobre el valor y el futuro de la cooperación vitivinícola. El objetivo no es ensalzar un modelo, sino debatir cómo debe evolucionar para seguir generando valor.

Usted dice que el mundo del vino está "cambiando rápidamente": ¿cuál es, concretamente, el cambio más evidente e irreversible que observa en este momento?

El panorama cambiante del consumidor es, sin duda, uno de los aspectos más evidentes. La gente busca vinos más inmediatos, agradables y fáciles de beber, a menudo con menor contenido alcohólico, pero que aun así expresen claramente su origen.

Pero la forma en que los clientes exigen a las empresas que trabajen también está cambiando. Cada vez más, no buscan simplemente un vino, sino un socio capaz de ofrecer producto, cadena de suministro, flexibilidad y servicio, e incluso desarrollar soluciones específicas.

Por eso creo que es fundamental anticiparse a las tendencias. Estar preparado cuando una tendencia ya se ha convertido en una necesidad suele significar llegar demasiado tarde. Debemos intentar comprender hacia dónde se dirige el mercado con antelación y utilizar nuestra capacidad de producción para desarrollar proyectos acordes con esa dirección.

Creo que la DOC Friuli, en particular, puede interpretar muy bien esta nueva fase. Contamos con variedades de uva y vinos blancos con características que se ajustan perfectamente a las tendencias de consumo en constante evolución y, sobre todo, con una fuerte identidad territorial en la que debemos invertir más.

¿Cuál es la posición actual de Cantina Rauscedo con respecto al descenso del consumo de vino en Italia? ¿Están abordando este desafío con un aumento de las exportaciones, un mayor valor añadido u otras estrategias?

Creo que la solución no reside simplemente en intentar vender más vino. En un mercado cambiante, primero debemos intentar crear más valor.

Esto implica, sin duda, seguir impulsando las exportaciones, pero también invertir en la marca, la calidad y los productos que representen claramente su origen. Al mismo tiempo, debemos aprovechar la segunda gran fortaleza de la bodega: ser un socio de producción capaz de crear vinos y proyectos a medida para los clientes.

Nuestro tamaño y la disponibilidad de viñedos nos permiten trabajar en proyectos a granel y personalizados con una perspectiva diferente: no solo suministramos vino, sino que ofrecemos una cadena de suministro que abarca desde el viñedo hasta el producto final. Esto se convierte en un elemento de servicio fundamental para clientes con necesidades específicas en cuanto a estilo, volumen, certificaciones y mercados.

Ribolla Gialla representa un ejemplo particularmente importante en este camino. Creo que reúne todas las características para convertirse en un símbolo cada vez más reconocido de Friuli en los mercados internacionales. Debemos esforzarnos por generar valor en torno a nuestras variedades de uva y nuestro territorio, sin limitarnos a competir únicamente por precio.

Durante las celebraciones del 75.º aniversario, presentaron su primer Informe de Sostenibilidad: ¿lo consideran más una herramienta de transparencia externa o una guía interna para futuras decisiones? ¿O ambas cosas?

Sin duda, ambas cosas. El Informe de Sostenibilidad es una herramienta de transparencia, pero creo que su mayor valor reside en considerarlo una herramienta capaz de generar proyectos, y no simplemente un documento que recoge lo que ya se ha logrado.

La sostenibilidad también implica construir relaciones duraderas con la comunidad local, con los miembros, los colaboradores y con todas las personas que viven en los alrededores de la empresa. Para una cooperativa, este aspecto cobra aún mayor importancia.

Y aquí volvemos al concepto de cadena de suministro. Si tenemos la oportunidad de trabajar directamente con nuestros miembros y nuestros agrónomos, podemos transformar gradualmente los objetivos de sostenibilidad, calidad y certificación en acciones concretas que comiencen en el viñedo.

Por lo tanto, me gustaría que cada nueva edición de nuestro Informe de Sostenibilidad también documentara la evolución de proyectos concretos: algunos ya finalizados, otros en marcha y otros aún por desarrollar. De esta forma, el Informe se convierte además en un compromiso a largo plazo: definir objetivos, trabajar para alcanzarlos y convertirlos gradualmente en realidad.

Dentro de diez años, en el 85.º aniversario, ¿qué le gustaría poder decir sobre esta fase de renovación, mirándola hacia atrás con la perspectiva que da el tiempo?

Quisiera decir que, a lo largo de los años, hemos tomado las decisiones correctas cuando ha sido necesario. Porque las decisiones que tomemos hoy tendrán consecuencias duraderas, y creo que este es un momento particularmente importante para todo el sector.

El mundo del vino está experimentando cambios mucho más profundos que la simple evolución de los gustos de los consumidores. El tamaño de las empresas está cambiando, se están produciendo adquisiciones, la entrada de capital y fondos de inversión, y es probable que el sector se concentre aún más en los próximos años.

En este escenario, creo que una empresa como Cantina Rauscedo debe seguir un camino muy específico: reforzar su identidad para diferenciarse y, al mismo tiempo, aumentar su capacidad de interpretar el mercado.

No podemos competir simplemente intentando ser como los demás. Contamos con más de 300 miembros, más de 2000 hectáreas, una cadena de suministro que parte directamente del viñedo y un terruño inconfundible. A esto debemos añadir agronomía, tecnología, experiencia en la elaboración del vino, capacidad de producción, servicio y un mayor conocimiento del mercado.

Este es también el propósito del debate que queríamos impulsar con motivo de "Las raíces del vino": comprender el papel que pueden desempeñar las cooperativas en el vino del futuro. Creo que tienen un enorme potencial, pero para desarrollarlo plenamente, deben convertirse en actores más activos y menos espectadores, anticipándose a los cambios en lugar de simplemente reaccionar una vez que ya se han producido.

En diez años, me gustaría poder decir que fuimos capaces de anticiparnos a estos cambios y transformar lo que Cantina Rauscedo siempre ha poseído en una verdadera ventaja competitiva, creando valor para la bodega, para nuestros socios y para la zona local.

En definitiva, ese es el objetivo principal de las raíces: saber de dónde venimos para tener más claridad sobre adónde queremos ir.

Puntos clave:

  • Diseño orientado al mercado: La bodega trasciende el modelo tradicional y desarrolla vinos a medida basados ​​en las necesidades reales de los clientes, manteniendo un control directo de la cadena de suministro.
  • La identidad como factor competitivo: Con más de 300 miembros y 2.000 hectáreas de viñedos, la conexión con la tierra y la trazabilidad representan el verdadero rasgo distintivo de la empresa.
  • Pordenone Capital Europea de la Cultura 2027: Este evento constituye una fuerza impulsora estratégica y duradera para promover la cultura vitivinícola local más allá de una simple muestra promocional.
  • Anticipándose a las tendencias de consumo: La cooperativa pretende interceptar con antelación la demanda de vinos frescos, de consumo inmediato y con bajo contenido alcohólico, promoviendo las denominaciones DOC Friuli y Ribolla Gialla.
  • La sostenibilidad como brújula interna: El primer Informe de Sostenibilidad se concibe como un compromiso dinámico para generar proyectos concretos en el viñedo y fortalecer las relaciones sociales en la zona.

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