Quien no se comunica, no vende: la comunicación como pilar del vino
Según Kathleen Willcox, creer que una marca puede crecer sin invertir en comunicación está desfasado y es arriesgado.
En un sector competitivo y en una fase de mercado muy compleja para el vino, la comunicación es un pilar que muchas empresas descuidan, tanto en Italia como en el extranjero. Willcox subraya que una marca no puede surgir, atraer nuevos consumidores ni fidelizar a los existentes sin una inversión sustancial en comunicación.
La digitalización ha transformado la forma en que las personas descubren y compran productos, y las preferencias de los consumidores evolucionan rápidamente. Según Willcox, las bodegas necesitan programas de comunicación sólidos: colaborar con medios de comunicación y líderes de opinión, unir fuerzas con bodegas afines y, sobre todo, implementar una estrategia digital eficaz.
Las bodegas también deben convertir a sus visitantes en clientes. Muchos gerentes de hostelería organizan visitas memorables, pero no logran que se traduzcan en compras reales. Atraer a los enoturistas con buenas catas no es suficiente. Una tienda de vinos bien organizada y la capacidad de comunicar claramente las oportunidades de compra son esenciales.
Según el artículo, esta brecha puede ser fatal, ya que la bodega pierde la oportunidad de convertir a un visitante ocasional en un cliente fiel a largo plazo. Las bodegas deben saber no solo cómo impresionar, sino también cómo persuadir y vender; sin esto, su potencial de ingresos directos se ve comprometido.
Willcox insta a las bodegas a contar su historia con autenticidad y a comprender profundamente a su público. Para el sector, invertir en comunicación no es solo un gasto, sino una estrategia para la supervivencia y el crecimiento en el mercado vitivinícola mundial.




