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Cómo guardar los huevos en el refrigerador y por qué no deben ir en la puerta

Hay una escena bastante desconcertante: compramos los huevos en la estantería del supermercado y, al llegar a casa, los metemos en el frigorífico.

Cómo guardar los huevos en el refrigerador y por qué no deben ir en la puerta

Ambas cosas son compatibles. Antes de la venta, es importante evitar cambios bruscos de temperatura; una vez en casa, se recomienda mantenerlas refrigeradas y conservar la temperatura lo más estable posible. Y aquí es donde surge el segundo problema.

Muchos refrigeradores tienen una huevera en la puerta, como si nos indicaran el lugar exacto. Pues bien, no es así.

La puerta no es el mejor lugar para guardar los huevos, ya que cada vez que se abre, quedan expuestos al aire caliente de la cocina. Lo ideal es conservarlos dentro del refrigerador, en su envase original, a una temperatura entre 1 y 4 °C.

ACSA recomienda expresamente refrigerarlos en casa, conservarlos en su envase original y no dejarlos en la puerta. No es necesario complicarse demasiado. Basta con tener en cuenta cuatro puntos clave: mantener una temperatura estable, conservar la cáscara seca e intacta, manipularlos lo menos posible y prestar atención a la fecha de caducidad del envase.

Si además queremos saber más sobre el producto, en Rechupete tenemos una guía sobre las diferentes formas de cocinar huevos y otra para entender las categorías y tamaños de los huevos.

Dónde guardar los huevos en el refrigerador

El lugar más práctico es un estante interior del refrigerador, no la puerta.

No necesitamos encontrar el lugar más frío a toda costa ni colocarlos justo contra la pared del fondo. Lo que buscamos es una zona estable, dentro del rango doméstico recomendado de 1 a 4 °C, donde las fluctuaciones de temperatura sean mínimas.

Si organizar tu refrigerador te parece un juego de Tetris cada vez que vas de compras, te conviene repasar cómo organizar los alimentos en la nevera. También tenemos una guía general sobre qué alimentos se deben guardar en el refrigerador.

También es recomendable guardar los huevos en su envase original o, si este se rompe, transferirlos a un recipiente hermético. El envase reduce el impacto, mantiene intacta la información de la etiqueta y evita que las cáscaras rocen con estantes, cajones y otros alimentos. Es una solución mucho menos estética que un soporte de plástico para huevos en la puerta, pero mucho más práctica.

¿Por qué los huevos no están refrigerados en el supermercado? La normativa europea establece que los huevos de categoría A no se refrigeran habitualmente por debajo de 5 °C antes de su venta.

La razón principal para el consumidor es evitar una secuencia de frío y calor que favorece la condensación en la cáscara. Imagínese un huevo muy frío que se traslada a un ambiente mucho más cálido. Puede aparecer humedad en la superficie.

Esa condensación no es un asunto trivial: el agua en la cáscara puede favorecer el crecimiento de microorganismos y dificultar su conservación. Por eso no hay contradicción entre la tienda y nuestra cocina. En el supermercado, se intenta evitar la refrigeración, que podría averiarse posteriormente; en casa, se recomienda refrigerar y mantener una temperatura fría.

La lógica consiste en evitar oscilaciones y condensación, no en que el huevo "necesite calor" hasta que cruce la puerta de la casa.

No laves los huevos antes de guardarlos.

Si vemos una concha con alguna mancha, el primer impulso podría ser enjuagarla bajo el grifo para que brille antes de guardarla.

No debemos lavar los huevos antes de guardarlos. La superficie del huevo tiene una capa protectora natural, y el agua puede facilitar la transferencia de contaminantes del exterior al interior. La regla general es muy sencilla: compre huevos limpios, secos y sin grietas, y déjelos así hasta que vaya a usarlos.

Si un huevo está visiblemente sucio y decides limpiarlo, se recomienda hacerlo justo antes de cocinarlo y usarlo inmediatamente, no lavarlo y luego guardarlo en el refrigerador. Tanto ACSA como AESAN desaconsejan lavarlo antes de guardarlo.

También es recomendable revisar el envase antes de pagar. Una cáscara rota o agrietada pierde gran parte de su protección. Si tienes dudas sobre algún huevo en particular, esta guía sobre cómo saber si un huevo está en mal estado te ayudará a reconocer las señales de deterioro.

Y para evitar que la suciedad pase de las manos y las superficies a otros alimentos, podemos repasar cuándo y cómo desinfectar los alimentos y las superficies de trabajo.

Saca solo los huevos que vayas a usar.

Una vez refrigerados, es importante que permanezcan refrigerados hasta que estemos listos para cocinar con ellos.

Si necesitamos dos huevos, sacamos dos; no hace falta dejar la docena entera sobre la encimera mientras preparamos el resto de la receta. Además de reducir los cambios de temperatura innecesarios, esto también implica manipular menos la caja y las cáscaras.

Después de manipular huevos crudos, es hora de adoptar un hábito poco glamuroso pero muy efectivo: lavarse las manos y limpiar a fondo cualquier utensilio o superficie que haya estado en contacto con el huevo. Al romperlo, conviene hacerlo de forma que se evite que la cáscara esparza suciedad por toda la cocina.

Para preparaciones delicadas, conviene cascar cada huevo primero en un recipiente aparte y luego añadirlo a la receta. Si el resultado no es el esperado, no habrás arruinado todo el recipiente.

AESAN recomienda específicamente utilizar un recipiente diferente para cascar los huevos cuando se trabaja con preparaciones de huevo crudo.

¿Cuánto tiempo duran los huevos en el refrigerador?

En este caso, es mejor olvidarse del clásico "Los compré hace tres semanas, así que todavía me quedan una semana más".

El punto de referencia es la fecha de caducidad mínima indicada en el envase. En el caso de los huevos de gallina, la normativa europea establece esta fecha en un máximo de 28 días a partir de la fecha de puesta, no del día de la compra.

Eso explica por qué dos cartones comprados el mismo día podrían no tener exactamente el mismo margen. Lo importante es revisar el empaque y guardarlo junto con los huevos.

Para otros alimentos en el refrigerador, esta guía sobre cuánto tiempo dura cada alimento sirve como referencia general. ¿Y qué hay de la famosa prueba del vaso de agua? La prueba de flotación nos puede dar una idea de la edad del huevo, pero no prueba que sea microbiológicamente seguro.

A medida que un huevo envejece, su cámara de aire se agranda y su flotabilidad cambia; esto indica frescura, no la presencia o ausencia de Salmonella. Un huevo que se hunde no tiene garantía sanitaria.

¿Qué cambia cuando cascamos o cocinamos un huevo?

La cáscara forma parte del sistema de protección del huevo.

Una vez cascados, los huevos deben tratarse como un alimento mucho más expuesto. No es buena idea cascar los huevos con antelación y dejarlos sobre la encimera.

Si separamos las claras de las yemas o nos sobra huevo crudo, lo guardamos inmediatamente en un recipiente limpio, hermético y refrigerado. En el caso de la mayonesa casera o cualquier plato que contenga huevo crudo o poco cocido, la higiene y la refrigeración son imprescindibles.

La recomendación sanitaria es prepararlos lo más cerca posible de la fecha de elaboración, conservarlos refrigerados y no guardar las sobras de estos platos caseros que contienen huevos crudos. Algo similar se aplica a una tortilla de patatas poco hecha: si el huevo está crudo, hay que tener especial cuidado y el plato no debe permanecer sobre la mesa durante horas.

Para personas vulnerables o para recetas que incluyen huevos crudos o poco cocidos, los huevos pasteurizados son una opción más segura. Los huevos cocidos también necesitan refrigeración, pero ya no se conservan tan bien como los crudos.

Una vez cocidos, los huevos deben enfriarse, refrigerarse y guardarse en un recipiente tapado. Si los preparas con antelación, Rechupete explica el proceso en su guía para huevos duros. Cómo conservar los huevos correctamente: lo que debes recordar.

  • Al llegar a casa, los huevos se guardan en el frigorífico, preferiblemente entre 1 y 4 ºC.
  • No las guardamos en la puerta: es mejor un estante interior donde la temperatura varíe menos.
  • Conservamos la caja original o utilizamos un recipiente sellado si necesitamos reemplazarla.
  • No lavamos los huevos antes de guardarlos. Si tienen suciedad visible y se limpian, se cocinan inmediatamente.
  • Seleccionamos y almacenamos huevos limpios, secos y con la cáscara intacta.
  • Solo sacamos del refrigerador los huevos que vamos a usar y cuidamos nuestras manos, utensilios y superficies.
  • Respetamos la fecha de caducidad mínima indicada en el envase; el plazo máximo legal para los huevos de gallina es de 28 días a partir de la fecha de puesta.
  • La prueba del agua indica la edad o la frescura del huevo; no certifica la seguridad microbiológica del mismo.

En resumen, conservar los huevos correctamente es menos complicado de lo que parece. Temperatura estable, caja cerrada, cáscara seca e intacta y manipulación mínima.

La única pequeña traición doméstica es ignorar ese lindo soporte para huevos en la puerta y poner la docena donde realmente pertenecen: dentro del refrigerador. Categorías: Noticias de comida, Escuela de cocina: técnicas e ingredientes, nutrición y salud

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