Esta galette dorada convierte al maíz en el protagonista
Una tarta salada con sabor a verano.

Existen innumerables maneras de disfrutar de la abundancia de maíz dulce del verano, desde el elote mexicano salado y ácido y el queso de maíz coreano tibio y pegajoso hasta los buñuelos de maíz, las ensaladas y las sopas.
Pero para mí, nada supera una buena mazorca de maíz tradicional bañada en mantequilla derretida y espolvoreada con sal. Esta tarta salada captura ese mismo sabor a maíz con mantequilla, pero con algunos adornos adicionales: cremoso queso ricotta y un chorrito de aceite de chile picante que realza el delicado sabor floral del maíz sin enmascararlo. Las galettes son las primas más frescas e informales de las tartas.
Son intrínsecamente rústicas —formadas de manera libre sobre una bandeja para hornear en lugar de esculpidas a la perfección en un molde para tartas— y prácticamente imposibles de estropear. Esta galette se elabora con una masa básica de tarta hecha solo con mantequilla que, al hornearse, se convierte en una corteza salada y hojaldrada.
El relleno de ricotta se aromatiza con ajo finamente rallado, hojas de albahaca picadas y un puñado de queso parmesano, que le aporta un toque salado y umami. La mitad de los granos de maíz se unen con esta cremosa mezcla de ricotta, y el resto se coloca encima, salpicado con trocitos de mantequilla que se derriten y chisporrotean en el horno. Una pizca de azúcar favorece la caramelización y realza el sabor del maíz, potenciando su dulzor natural.
Si bien el maíz es el protagonista de esta galette salada, hay un ingrediente secundario fundamental: un aceite de ajo y chile salado que se rocía por encima justo antes de servir. Las notas tostadas y especiadas del aceite de chile complementan a la perfección el maíz, en lugar de competir con él.
Prepararla es facilísimo: solo tienes que calentar aceite neutro en la estufa hasta que esté casi humeando y luego verterlo sobre ajo picado y hojuelas de pimiento rojo en un recipiente resistente al calor. Es, literalmente, la salsa secreta que hace que esta galette de maíz sea tan irresistible, y además combina bien con casi cualquier otro plato, así que puedes estar seguro de que las sobras no se desperdiciarán. (Prueba a rociarla sobre tomates frescos o huevos fritos crujientes).
A nadie le apetece encender el horno con el calor, pero esta galette se cocina en solo 30 minutos, así que al menos no estará encendida mucho tiempo y te quedará una tarta dorada con un sabor a verano inigualable. Por suerte, este plato se disfruta mejor a temperatura ambiente, así que puedes hornear la galette con antelación y dejar que la casa se enfríe antes de sentarte a comer.
Sírvelo con una ensalada verde grande o junto a carne a la parrilla; en realidad, cualquier comida que normalmente combinarías con maíz en mazorca es una apuesta segura.



