White Chocolate Raspberry Tart
Esta tarta de chocolate blanco y frambuesa comienza con una base de hojaldre mantecosa y crujiente, rellena de una cremosa ganache de chocolate blanco y cubierta con frambuesas frescas.

- 1¾ tazas de harina
- 1 cucharadita de levadura en polvo
- ½ taza de azúcar granulada
- 1 huevo grande (a temperatura ambiente)
- 1 yema de huevo grande (a temperatura ambiente)
- ½ taza + 2 cucharadas de mantequilla (a temperatura ambiente)
- 1 pizca de sal (si usa mantequilla sin sal, agregue ¼ de cucharadita de sal)
- 7 onzas de chocolate blanco
- 3⅓ onzas de crema (entera, espesa o para batir) (½ taza + 1½ cucharadas)
- 1 taza de mascarpone o queso crema (entero)
- 9 onzas de frambuesas
- 4-5 hojas de menta fresca
- 2-3 cucharadas de azúcar glas
- En un bol grande o procesador de alimentos (ver notas), bate la harina, el azúcar y el polvo de hornear. Haz un hueco en el centro, añade el huevo, la yema y la mantequilla a temperatura ambiente cortada en trozos. Mezcla bien. En este punto, vierte la mezcla sobre una superficie ligeramente enharinada y amasa hasta formar una masa suave (si la masa está muy seca, añade una o dos cucharadas más de mantequilla blanda). Envuelve la masa en plástico y refrigera durante 30 minutos.
- Saca la masa del refrigerador y amásala un par de veces para ablandarla. Extiéndela entre dos hojas de papel de horno hasta que tenga un grosor de 3 mm. Coloca la masa en un molde para tarta o crostata de 20 cm, decora los bordes, cúbrela con film transparente y refrigérala mientras se precalienta el horno.
- Precalentar el horno a 180 °C (350 °F).
- Saca el molde del refrigerador y pincha la base de la masa por completo. Coloca un trozo de papel de horno encima y cúbrelo con legumbres secas o pesas para hornear. Hornea durante 10 minutos, luego retira las pesas y el papel de horno y hornea durante otros 10-12 minutos o hasta que esté dorado. Coloca el molde sobre una rejilla para que se enfríe por completo. Prepara el relleno.
- Trocea el chocolate y colócalo en un bol mediano. Calienta la nata hasta que esté muy caliente, pero sin que llegue a hervir. Viértela sobre el chocolate y remueve hasta que se derrita. Deja enfriar a temperatura ambiente. También puedes calentar el chocolate y la nata al baño maría.
- Batir la mezcla de crema fría con el mascarpone hasta que esté bien integrada y cremosa. Tapar y refrigerar durante una hora.
- Extiende la crema fría sobre la base de tarta fría, decora con frambuesas frescas y hojas de menta, espolvorea con azúcar glas y sirve. ¡Buen provecho!
Un postre espectacular, rico, afrutado y perfecto para cualquier ocasión. Con su crujiente masa, cremoso relleno de chocolate blanco y jugosa cobertura de frambuesa, ¡esta tarta de chocolate blanco y frambuesa es todo un éxito!
Es rico y afrutado, pero a la vez ligero y fresco, ideal para esta temporada.
Por qué me encanta esta receta
Esta tarta de frambuesa y chocolate blanco ofrece la mejor combinación de texturas y sabores, desde una hojaldre italiana crujiente y mantecosa hasta un relleno dulce y suave. Sírvela inmediatamente o prepara la masa y el relleno con antelación y monta la tarta justo antes de servir.
Como las frambuesas no están cocidas, ¡la tarta tiene un sabor maravillosamente fresco!
Ingredientes para la tarta de chocolate blanco y frambuesa
- Harina de trigo, levadura en polvo y una pizca de sal: Esta es la base de la masa, que le da estructura y una textura ligera y tierna. - Azúcar granulada: Le aporta dulzor a la masa.
- Mantequilla: Crea una corteza rica y mantecosa. Para que sea más fácil mezclar, utilice mantequilla a temperatura ambiente y ablandada.
- Huevo y yema de huevo: Ayudan a ligar la masa y le aportan riqueza. - Chocolate blanco: El protagonista del relleno de ganache.
Recomiendo barras de chocolate blanco troceadas. - Nata (entera, espesa o para montar): La nata caliente, pero no hirviendo, derrite el chocolate blanco para formar una ganache suave.
- Mascarpone o queso crema: Aporta consistencia y un ligero toque ácido para equilibrar el dulzor del relleno. - Frambuesas frescas: Para un contraste afrutado y ácido con el cremoso relleno.
¡Las frambuesas congeladas no funcionan en esta receta de crostata! - Decoración: Se espolvorea ligeramente azúcar glas por encima para un acabado bonito y las hojas de menta fresca añaden un toque de color y un sabor contrastante.
Cómo preparar una tarta de chocolate blanco y frambuesa
Empieza por preparar la masa. En un bol grande, mezcla la harina, el azúcar y el polvo para hornear.
Agrega el huevo, la yema y la mantequilla cortada en trozos, y mezcla hasta obtener una masa suave. Si la notas un poco seca, puedes añadir una cucharada más de mantequilla y un poco de agua.
Envuelve la masa en plástico y refrigérala. Una vez fría, sácala y amásala un par de veces para ablandarla ligeramente. Extiéndela entre dos hojas de papel de horno.
Coloca con cuidado la masa en el molde para tarta o pastel preparado, riza los bordes y vuelve a meterlo en la nevera mientras se precalienta el horno. Cuando el horno esté listo, pincha la base de la masa con un tenedor. Cúbrela con papel de horno y rellénala con pesas para tartas o legumbres secas.
Hornea, luego retira con cuidado los pesos y el papel de hornear y continúa horneando hasta que esté dorado. Deja enfriar la base por completo sobre una rejilla antes de añadir el relleno. Para preparar el relleno, trocea el chocolate blanco y colócalo en un bol.
Calienta la crema hasta que esté caliente pero sin que hierva, luego viértela sobre el chocolate, o puedes calentar la crema y el chocolate juntos. Revuelve el chocolate blanco derretido hasta que esté suave, luego déjalo enfriar a temperatura ambiente. Una vez que la mezcla de chocolate blanco se haya enfriado, bátela con el mascarpone o el queso crema hasta obtener una consistencia suave y cremosa.
Cubre el bol y refrigéralo durante una hora para que se endurezca un poco antes de armarlo. Cuando estés listo para servir, extiende la capa de chocolate blanco sobre la base fría y decora con frambuesas frescas.
Si lo desea, decore con unas hojas de menta y un poco de azúcar glas. - Utilice frambuesas frescas y firmes: Las frambuesas frescas conservan su forma y aportan un contraste vibrante y ligeramente ácido a la dulce ganache de chocolate blanco.
Evita las frambuesas congeladas, ya que pueden liberar exceso de humedad y ablandar la base. - Elige chocolate blanco de alta calidad: Opta por tabletas de chocolate blanco en lugar de chispas, ya que se derriten con mayor facilidad y dan como resultado una ganache más cremosa.
- Prepara la masa en un procesador de alimentos: Para una preparación más rápida, combina los ingredientes secos en el recipiente del procesador. Agrega el huevo, la yema y la mantequilla fría, y pulsa brevemente hasta que la masa comience a unirse. Transfiere a una superficie ligeramente enharinada, amasa suavemente hasta que se integren todos los ingredientes, luego envuelve y refrigera.
- Enfría la masa antes de estirarla: Enfriar la masa ayuda a relajar el gluten, facilitando el estirado y reduciendo la probabilidad de que se encoja durante el horneado. Además, endurece la mantequilla, lo que da como resultado una corteza más hojaldrada y tierna. - Tipo de molde: Un molde para tarta con fondo desmontable es ideal, pero un molde desmontable también sirve en caso de necesidad.
También puedes dividir la masa para hacer 4 o 5 mini tartaletas.
Variaciones para probar
- Utiliza diferentes bayas: Sustituye las frambuesas por fresas, arándanos o una mezcla de bayas frescas para darle un toque de color.
- Añade un glaseado de frambuesa: Rocía un glaseado sencillo hecho con mermelada o confitura de frambuesa diluida con jarabe simple para un acabado elegante. - Prueba una base de tarta de chocolate: Para un postre más rico, usa esta base de tarta de chocolate italiana (pasta frolla).
Combina a la perfección con el relleno de chocolate blanco y las frambuesas agridulces. - Añade ralladura de limón: Un poco de ralladura de limón fresco espolvoreada por encima aporta un toque cítrico y brillante que complementa la dulzura del chocolate blanco y la acidez de las bayas.
Preparar con antelación
Puedes preparar la masa y la ganache de chocolate blanco con antelación para ahorrar tiempo. Guarda la base horneada en un recipiente hermético a temperatura ambiente y conserva la ganache refrigerada.
Para disfrutar del mejor sabor y textura, prepare la tarta de chocolate blanco y frambuesa justo antes de servir. Así, la base quedará crujiente y no se ablandará.
Almacenamiento para la tarta de frambuesa
Guarda la tarta de chocolate blanco y frambuesa ya preparada en el refrigerador, ligeramente cubierta con film transparente o en un recipiente hermético. Debido a la cremosidad del ganache de chocolate blanco y las frambuesas frescas, se recomienda consumirla en un plazo de 3 días.
No recomiendo congelarlo.
Más recetas de crostata
Si eres amante del chocolate blanco y las frambuesas como nosotros, ¡espero que disfrutes de esta cremosa tarta de frambuesa!
PARA LA PASTELERÍA
- 1 cucharadita de levadura en polvo - 1 huevo grande (a temperatura ambiente)
- 1 yema de huevo grande (a temperatura ambiente) - ½ taza + 2 cucharadas de mantequilla (a temperatura ambiente) (142 gramos en total; si duplica el método, duplique esta cantidad) - 1 pizca de sal (si usa mantequilla sin sal, agregue ¼ de cucharadita de sal)
RELLENO DE PASTEL
- 7 onzas de chocolate blanco
- 3⅓ onzas de crema (entera, espesa o para batir) (½ taza + 1½ cucharadas) - 1 taza de mascarpone o queso crema (con toda la grasa)
- 2-3 cucharadas de azúcar glas
PARA LA MASA DE PASTEL
- En un tazón grande o (procesador de alimentos, ver notas) bata la harina, el azúcar y el polvo para hornear, haga un hueco en el centro, agregue el huevo, la yema y la mantequilla a temperatura ambiente cortada en trozos.
Mezcla los ingredientes y, sobre una superficie ligeramente enharinada, amasa hasta formar una masa suave (si está muy seca, añade una o dos cucharadas de mantequilla blanda). Envuelve la masa en plástico y refrigérala durante 30 minutos. Retira la masa del refrigerador y amásala un par de veces para que se ablande de nuevo.
Extienda la masa entre dos hojas de papel pergamino hasta que tenga un grosor de 3 mm (1/8"). Coloque la masa en un molde para tarta o crostata de 20 cm (8 pulgadas), decore los bordes, cúbrala con film transparente y refrigérela mientras se precalienta el horno.
- Precalentar el horno a 180 °C (350 °F). - Sacar el molde del refrigerador y pinchar la base de la masa por todas partes.
Coloca un trozo de papel de horno encima y cúbrelo con frijoles o pesas para hornear. Hornea durante 10 minutos, luego retira las pesas y el papel de horno y hornea durante otros 10-12 minutos o hasta que esté dorado. Coloca el plato sobre una rejilla para que se enfríe por completo.
PARA EL RELLENO
- Trocea el chocolate y colócalo en un bol mediano.
Calienta la nata hasta que esté muy caliente, pero sin que llegue a hervir. Viértela sobre el chocolate y remueve hasta que se derrita. Deja enfriar a temperatura ambiente. También puedes calentar el chocolate y la nata al baño maría. Bate la mezcla de nata fría con el mascarpone hasta obtener una consistencia cremosa y homogénea.
Cubra y refrigere durante una hora. Extienda el relleno de crema frío sobre la base de tarta fría, decore con frambuesas frescas y hojas de menta, espolvoree con azúcar glas y sirva.
Almacenamiento para la tarta de frambuesa
Guarde la tarta de chocolate blanco y frambuesa ya preparada en el refrigerador, cubierta ligeramente con film transparente o en un recipiente hermético.
Debido a su cremosa ganache de chocolate blanco y a las frambuesas frescas, se recomienda consumirlo en un plazo de 3 días. No se recomienda congelarlo.
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