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Por qué debes comer despacio: Los beneficios de masticar despacio, explicados por una nutricionista

Por qué debes comer despacio: Los beneficios de masticar despacio, explicados por una nutricionista

¿Eres de esas personas que terminan de comer cuando los demás aún van por la mitad? ¿Te encuentras devorando todo en cuestión de minutos? Quizás deberías comer más despacio.

¿Eres de esas personas que terminan de comer cuando los demás aún van por la mitad? ¿Te encuentras devorando todo en cuestión de minutos? Quizás deberías comer más despacio. Comer demasiado rápido no solo significa que es menos probable que disfrutes de lo que hay en tu plato, sino que las prisas también pueden provocar comer en exceso, hinchazón y problemas digestivos.

Pero, ¿por qué sucede esto? La razón es más sencilla de lo que parece: necesitamos darle tiempo a nuestro cuerpo para que haga su trabajo. La digestión comienza en la boca, donde los dientes trituran los alimentos y la saliva empieza a descomponer ciertos nutrientes. Sin embargo, no nos sentimos llenos inmediatamente después de comer: nuestro cerebro tarda unos 20 minutos en recibir las señales que nos indican que estamos saciados.

Soy Simone Gabrielli, bióloga nutricional, y les explicaré qué le sucede a nuestro cuerpo cuando comemos demasiado rápido, los beneficios de masticar despacio y algunos trucos sencillos que podemos usar para comer más despacio.

Los beneficios de masticar lentamente

Comer despacio le da a nuestro cuerpo más tiempo para procesar los alimentos y reconocer las señales que recibimos durante las comidas. Los beneficios no se limitan a la digestión: masticar despacio también puede ayudar a sentirse saciado antes, reducir la hinchazón y mantener dientes y encías sanos. Veamos las principales ventajas de masticar despacio.

  • Te ayuda a reconocer la saciedad: desde el momento en que empezamos a comer, nuestro cuerpo tarda unos 20 minutos en enviar señales al cerebro indicando que hemos comido lo suficiente. Si comemos en menos de tres minutos, este mecanismo no tiene tiempo de activarse y podríamos acabar comiendo más de lo necesario.
  • Ayuda al estómago a digerir mejor: La digestión comienza en la boca; los dientes muelen los alimentos y la saliva contiene enzimas digestivas, como la amilasa, que comienzan a descomponer los carbohidratos. Por lo tanto, masticar bien reduce el trabajo que el estómago tiene que hacer posteriormente. Por el contrario, tragar alimentos mal masticados requiere un mayor esfuerzo mecánico del estómago, lo que hace que la digestión sea más larga y difícil.
  • Puede reducir la hinchazón: Cuando comemos rápido, tendemos a tragar aire involuntariamente. Este aire llega al estómago y a los intestinos y puede contribuir a la sensación de hinchazón que se produce inmediatamente después de comer.
  • Protege dientes y encías: Masticar lentamente estimula una mayor producción de saliva, la cual también desempeña un papel importante en la salud bucal. La saliva contiene minerales que contribuyen a la remineralización del esmalte y sustancias con propiedades antibacterianas que ayudan a neutralizar los ácidos en la boca.

Consejos prácticos para comer más despacio

Pero, ¿cómo podemos bajar el ritmo si estamos acostumbrados a devorar todo en cuestión de minutos? No hacen falta reglas rígidas, y las comidas no deberían convertirse en un ejercicio que debamos seguir al pie de la letra. Sin embargo, existen algunos trucos sencillos que pueden ayudarnos a comer con más calma y atención plena.

  • Usa tu mano no dominante: sujetar el tenedor o la cuchara con la mano que menos utilizas puede hacer que los movimientos sean menos automáticos y ayudarte a comer más despacio.
  • Deja el tenedor después de cada bocado: Dejar el tenedor mientras masticas crea una pausa natural entre bocados y evita que comas un bocado inmediatamente después del siguiente.
  • Cuenta tus masticaciones: Este puede ser un ejercicio útil, sobre todo al principio, para tomar conciencia de la velocidad a la que comes. Sin embargo, no es necesario fijar un número exacto de masticaciones para cada bocado.

El objetivo no es comer despacio a toda costa, sino encontrar un ritmo que te permita disfrutar de la comida y prestar atención a las señales de tu cuerpo. Comer despacio puede convertirse en un hábito, evitando que las comidas se conviertan en una fuente de estrés.

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