La gelatina es clave para hacer helado casero con una textura lujosa
Preparar helado en casa es lo más cerca que algunos estamos de hacer magia. Pero incluso si has explorado todas las formas de hacerlo (incluso sin máquina), puede que aún desees que tus bolas sean más cremosas, porque por muy delicioso que sea el sabor, una textura desagradablemente granulosa puede arruinarlo.
Muchos helados de producción masiva utilizan ingredientes que no se encuentran en las recetas caseras, en particular, estabilizantes y emulsionantes. Esto se debe, en parte, a que, durante el transporte, los cristales de hielo, fundamentales para su textura suave, crecen (un fenómeno conocido como choque térmico). Cuando estos cristales alcanzan un tamaño tal que la lengua los detecta, percibimos el helado como granuloso. Las máquinas domésticas parten con desventaja, ya que carecen de la velocidad necesaria para crear cristales tan pequeños como los de las máquinas comerciales, pero se puede aprender de las técnicas profesionales.
Las grandes marcas utilizan estos ingredientes añadidos para lograr y mantener una cremosidad óptima, que puedes encontrar en la etiqueta en forma de gomas de algarrobo, xantana o guar (entre otras). Y aunque quizás no tengas a mano estos ingredientes menos comunes, existe otra opción que tal vez te resulte más familiar: la gelatina.
Cómo incorporar gelatina a tu creación de helado
La gelatina es uno de esos ingredientes secretos que evitan la formación de cristales, y es muy fácil incorporarla a tu receta favorita de helado casero. No nos referimos a los paquetes de helado con sabor y azúcar que tanto te gustan con nata montada, sino a los paquetes o láminas sin sabor que se pueden usar en la cocina.
Para aplicar este truco, necesitarás hidratar la gelatina antes de usarla. Puedes hacerlo de varias maneras: en agua hirviendo, en agua fría o directamente en la mezcla para helado. Lo importante es que se ablande lo suficiente para integrarse bien en la base del helado. Con aproximadamente ¼ de taza de agua será suficiente para hidratar un sobre de gelatina (unas 2½ cucharaditas). Una vez integrada en la mezcla, puedes continuar con el proceso habitual para hacer helado y obtener un resultado final más cremoso.
Gracias a este sencillo paso, podrás concentrarte en lo más divertido: disfrutar de tu helado. Por ejemplo, transforma tus bolas de chocolate con un aderezo realmente atrevido, o si buscas la manera de preparar batidos espesos y cremosos, esta base, siempre rica y suave, te ayudará a hacer realidad ese sueño. Así que la próxima vez que prepares los ingredientes para tu helado, no olvides añadir este sencillo ingrediente.




