Lasaña cremosa de pollo con salsa Alfredo picante
Cuando pensamos en lasaña, solemos imaginarnos la versión clásica con una rica salsa boloñesa y una salsa de tomate afrutada. Pero existen muchas otras maneras de prepararla y disfrutarla. Una de ellas es la llamada lasaña blanca. Se caracteriza por una base aterciopelada de crema y queso parmesano.
- 500 g de filetes de pechuga de pollo
- 1 cucharadita de sal
- 300 g de espinacas frescas
- 2 dientes de ajo
- 100 g de mantequilla
- Etapa de 500 ml
- 100 g de queso parmesano rallado
- 1/2 TL Pfeffer
- 1 pizca de nuez moscada
- 1 cucharada de aceite de oliva
- 9 láminas de lasaña 🛒
- 250 g de mozzarella rallada
- Precaliente el horno a 180 °C (calor superior e inferior).
- Cueza los filetes de pechuga de pollo en agua con sal, déjelos enfriar y luego córtelos en trozos pequeños.
- Mientras tanto, lava bien las espinacas, escúrrelas y pícalas en trozos grandes. Pela y pica el ajo.
- Derrite la mantequilla en una cacerola y sofríe el ajo hasta que esté fragante. Vierte la crema. Agrega el queso parmesano y sazona la salsa con sal, pimienta y una pizca de nuez moscada. Cocina a fuego lento hasta que espese ligeramente.
- Calienta el aceite de oliva en una sartén y saltea brevemente las espinacas hasta que se ablanden. Resérvalas.
- Vierta una capa fina de salsa Alfredo en una fuente para horno. Cubra con tres láminas de lasaña, seguidas de una capa de trozos de pollo, espinacas salteadas y otra capa de salsa. Espolvoree con mozzarella rallada. Repita este proceso hasta terminar con todos los ingredientes. La última capa debe ser de salsa y mozzarella.
- Hornea la lasaña en un horno precalentado durante unos 30-35 minutos, hasta que el queso esté dorado y las láminas de lasaña estén blandas.
Receta de lasaña Alfredo de pollo
El secreto de este plato reside en la famosa salsa Alfredo. En lugar de una compleja salsa bechamel o un ragú cocinado a fuego lento durante horas, la base es una mezcla reducida de mantequilla, nata y abundante parmesano. Para que la salsa adquiera su consistencia y sabor característicos, conviene comprar el queso fresco en bloque y rallarlo uno mismo.
Para el relleno, utilizamos un método de cocción especialmente delicado. El pollo no se dora, sino que se cuece lentamente en agua ligeramente salada. Este método mantiene el pollo excepcionalmente jugoso y evita que se seque. Una vez cocido, se puede desmenuzar fácilmente en trozos pequeños con dos tenedores. Estas finas fibras se integran a la perfección con la salsa cremosa y las espinacas durante el horneado. El suave sabor del pollo absorbe maravillosamente los intensos sabores del ajo y el queso, creando una deliciosa textura entre las suaves capas de pasta.
Las espinacas frescas le dan color y un toque terroso al plato. Se lavan, se pican gruesamente y se saltean brevemente en una sartén grande hasta que se ablanden. Una vez preparados todos los ingredientes, es hora de armar las capas. Una fina capa de salsa Alfredo en el fondo de la fuente evita que la capa inferior de pasta se pegue. A continuación, se coloca la primera capa de láminas de lasaña, una generosa porción de pollo desmenuzado, un poco de espinacas y más salsa. Un poco de mozzarella rallada entre las capas ayuda a que todo se mantenga unido. Este proceso se repite hasta llenar la fuente. La última capa es una generosa capa de salsa y mozzarella. En el horno, el queso se derrite formando una costra dorada.
¡Hora de lasaña! ¿Por qué no disfrutar de una lasaña baja en carbohidratos o una lasaña con salchicha y salvia?




